miércoles, 30 de mayo de 2012

Introducción

Hace muchísimos años, muchísimos años, cuando los mares dominaban la tierra, y eran tan desconocidos, tan desconocidos que nadie podía sumergirse en él sin saber que esperar. Una historia tan antigua que los bosques peleaban con las montañas y con el mar, todos cubriéndose entre ellas, todas peleando por luz tal vez, por un poco de luna.
Y pues, esta historia la sé, porque las estrellas son viejas, y saben contar cuentos para dormir, para los impacientes, para los que no aguantan el hecho de que la noche sea para dormir, y no para jugar y soñar despierto, para los que no soportan el hecho de que por entre los techos no se puede navegar, y por entre las ventanas ir robando malos sueños, y dejando pan de miel con té.
Como yo, tal vez que me siento en mi techo a navegar con el frío, pero esta historia no se trata de mi, y tal vez no de vos pero si de los sueños que se esconden entre la tierra en la que a veces nos sentamos.


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