domingo, 19 de junio de 2011

982

Era de noche, era tranquila, y Él sabía que no sería así en las siguientes horas, se les había informado que sus turnos serían alargados, y se les dijo que tenían que preparase para ver cosas que tal vez no habían visto en su vida, cosas que tal vez vieron en los libros de teoría, en fotografías, en historias que alguna vez alguna mujer, alguna mujer de algún lugar lejos de allí les hubiera contado, ellos estaban preparados.

Él estaba en el turno de la noche, no había mucho trabajo, y se pasó gran parte de la noche sentado en la recepción del hospital tomando café frío y añejo, ya estaba amaneciendo y ya iba a terminar su turno, como normalmente terminaría, iría a su casa se haría algo oiría música y se dormiría en su sillón, solo sin nada que esperar ni nada que temer, pero su turno no iba a terminar pronto, no se veía ni remotamente cercano a terminar, tenían que estar alerta esperando cualquier noticia.
El día estuvo muy tranquilo, ya había dejado de tener fe en que algo iba a pasar, así que tomó su bulto y se fue, no se despidió de nadie al partir, llegó y caminó a la parada de autobuses que se encontraba relativamente cerca, miró al cielo y vio como caía una bomba en el centro, y todo sucedió muy rápido, el centro estaba muy cerca de allí, por lo que la bomba lo afectó mucho y cayó al suelo junto con el terrible estruendo, una nube negra subió por el cielo y el olor a quemado y a humo lo inundó, al caer tan cerca, logró ver el impacto y como los edificios colapsaban. Cuando se incorporó nuevamente vio otro avión cruzar el cielo, se tiró al piso con sus manos en la cabeza, oyó un estruendo y se levantó rápidamente, no veía nada de lo que había pasado, así que corrió al hospital, mientras corría otra bomba caía, aún no sabía donde habían caído las otras dos, pero corrió al hospital. El cansancio se había ido, ahora solo quedaba el temor, mientras corría por los pasillos del hospital buscando alguien que supiera que estaba pasando, empezó a llegar gente herida, gente con otra gente, gente en busca de gente.
Los doctores de todo el hospital ahora estaban atentos y preparados para la emergencia, cuando comenzaron a llegar casos realmente aterradores, fue cuando cayó el peso sobre los hombros de todos, el hospital se tornó más oscuro de lo que era, se tornó más triste de lo que podía ser, y las sombra de la muerte iba tranquilamente paseando por los pasillos. Él estaba realmente cansado y aterrado, y no habían momentos de pausa, no había un respiro no había nada. Solo habían pasado unas cuantas horas de los ataques, cuando se pasó una alerta por los altavoces de todo el hospital:
"Una de las bombas alcanzó los filtros de agua cercanos a la universidad,
como bien todos nosotros sabemos, esa es la fuente que abastece de agua
a nuestra querida ciudad que hoy enfrenta adversidades que nunca había tenido,
por el momento nos encontramos sin agua, ya que el agua que llega hasta nosotros
se encuentra contaminada, y estamos a la espera de las cisternas de ayuda
de nuestros vecinos amigos, por favor no agotar las reservas"

La noticia no era para nada satisfactoria, ya que sabían que de ahora en adelante no iban a llegar solo heridos, si no muchos enfermos debido al agua contaminada, el cansancio era extremo, ya que en una noche cansada debía llevar con él 3 o 4 casos, hoy tenía encima hasta 10 casos, los doctores no daban a basto.
Al llegar la tarde las cosas estaban un poco más calmadas, así que decidió irse al área de descanso que se encontraba llena porque era la hora de las noticias, y todos los doctores y enfermeras atentos, él decidió no ver, ya tenía suficiente con lo que había visto y no le importaba saber nada más, se acostó en el sillón y durmió.
Se oyó otro estruendo, igual que el de las bombas anteriores, despertó de golpe y corrió a la ventana, vio la parte oeste destruida, miró por la ventana, se secó las lágrimas y procuró seguir con su trabajo, en la parte oeste vivía su padre, su madre junto con sus dos hermanas menores.
La noche siguiente el trabajo fue igual de duro que antes, pero llegó una joven mujer vestida con unos grandes pantalones de color negro y unas botas pesadas, una camisa de verde y y estaba con una suéter del mismo color, Ella se acercó a Él y le pidió hablar unos minutos, ella le comentó que ella y
dieciocho jóvenes tenían preparados camiones para acercar personas a las fronteras que corriera la voz ya que, desde la bomba de la parte oeste no llegaban casi personas a los camiones.
El alivio corrió en Él, ya que tenía esperanza de que tal vez su familia lograra llegar a los camiones.

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