Perdone mi ignorancia
Discúlpeme si le ofendo
Sus manos no son capaces de escribir versos, que llenen de alegría el aire, y mi deseo de vivir en una canción, y saltar de ruido en ruido, tomando mis brazos amarrandome a la vida, no llega jamás, no se cumple y queda un vacío.
Usted, usted escritor de mi vida, no puede tomar un descanso.
¿Puedo cambiar de autor?
¿No me le pone musiquita al asunto?
Le tengo envidia a la música, le tengo envidia a las historias que pasan y rozan el aire.
Puedo al menos vivir en un sueño.
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