A la hora del almuerzo en casi todas las oficinas, y para ellos no era la excepción, se sentaban en las gradas de el oullet mall, porque trabajaban en el ICE.
Veían pasar la muchachas, y si una muy guapa y muy llenita de adornitos en el cuerpo, cosas que no le arruinaban la fugura que si no más bien le ponían más curvas de las debidas.
Para cuando una pasaba la comentaban y se la comían con los ojos, y se la tragaban con las palabras, pero calladitos por supuesto no queremos que la joven damita se sienta ofendida.
Callados se comentan entre ellos, agregando a su mujer que ya ni la ropa le entra de los cuantro chamacos que tienen en la casa:
-¡Uuuuy! mirala, mirala, yo no entiendo como hacen las muchachas son tan guapas. Cuando yo conocí a Marisol era una rica, pero era guapísima quien sabe lo que le pasó estos días, y los chiquillos que la engordaron pero en puta.
-Si si te entiendo. No ves como está la Andrea, pero no no uno también era bien guapo antes, pero es que las muchachas de ahora son preciosas, no como las de antes. Yo sé que las de esta época se van a matener guapísimas, no ves con todo eso de la tecnología. Ahora una cirugía y listo, guapísimas otra vez.
-Lástima la plata manuel, lástima la plata que no tenemos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario