jueves, 8 de abril de 2010

Dedos de sangre.

Golpecitos al pecho. Tormento de no acabar, corazón se sale por mis oídos. La migraña le gana a los pasos, caída lenta.
Lágrimas, y manos que encogen los huesos, que encogen las rodilas, crugir, de las palabras rebotando contra el alma.
Llenos de sal los ojos caen y mueren en verde.
Noches que se mezclan con los días. Y empiezo a dejar de ver, empiezo olvidar las horas, mezcla interminable.
Noches de mil horas, encogidas en gemidos, y rasguños, tratando de romper el cráneo para dejarlo volar, dejar volar la vida.

1 comentario:

  1. la cucaracha ya no puede caminar
    porque le falta
    porque no tiene
    la patica para andar

    ¿esto le preocupa? a mí sí.

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