-MAMI!! me está molestando!
-Pará ya! no ves que tengo que arreglarme!
-TOMEE! mami no le hizo caso, ahora si, deme mi zapato!
-No! porque ud me estaba molestando.
-Demelo
-No!
-YA!
-Mire mire como tiro su zapato por la ventana!
-Mamii!
-Las dos! ya! entiendan estoy ocupada, vayan y juegan por allá, y usted devuelvale el zapato, si no no puede comer helados cuando llego.
-Bueno! pero dígale que no me moleste más!
-Si si, marisol no la moleste más!
Pasos, tranquilos, pero pasos.
Ella se arreglaba y le daba y le daba con el polvo, huele rico, siempre lo ha pensado así, porque le recuerda a su tía, que pasaba horas frente al espejo, dandole al polvo, quedaba preciosa, como una muñeca, se rizaba las pestañas y eran enormes.
Y sí, hoy era el día, necesitaba ese trabajo, ese apartamento caliente y lleno de goteras no servía para ella.
-A ver! vámonos! que van a llegar tarde a la escuela!
-mami yo no quiero ir!
-Pues se aguanta.
Ellas, eran dos, estúpidas, niñas simplemente y nada más que eso, y jugaban y jodían y lloraban en los buses, como lo hacen los niños.
Y sí, hoy empezaban el último día de esa escuela, ya mañana se iban.
Porque empezando el último y el primer día del tiempo, su madre existía por ellas, y no podía más por ellas, el trabajar y ser despedida, y llorar y no poder más, cansada de esperar.
Trabajar en una tienda nunca fue lo que quiso, y no es lo que quiere para ellas, era cansado y hastiante.
Primer y último día, si ella ocupaba ese trabajo, caminó como nunca lo había hecho, y se sentó en la tristeza, esperando alguna mano ayuda, no existe esas cosas nunca pasan, solo en cuentos, decía ella.
Y así como así empezó a volar, y empezó a soñar, y todo dejó de existir, porque si, ellas dos ya no estaban con ella, ellas dos se habían ido, y ella en su eterna locura y tristeza de perder su motor sigue escuchando felicidad, y sigue llorando. Porque ese mañana nunca llegó, y se quedó en el hoy, ellas aún no se van, ellas se quedan, y la noche jamás se las llevó.
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