domingo, 28 de marzo de 2010

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Con palabras sencillas le calló, no entendió, él con su molesta voz continúaba cantando.
Su boca le llevaba tres pasos delante al tiempo, sonido mágico. Y sus manos que bailan se salen de su cuerpo, para seguirle el paso a las horas.
Empalagoso a morir, la voz dulce, tal vez de popi de 50 pesos, le llenaba la garganta de azúcar a la pobre mujer.

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